Agosto – Estar y compartir

Agosto – Estar y compartir

¡Hola!

Sí, soy yo de nuevo después de lo que se siente una eternidad.

Debo ser sincera y confesar que vuelvo más por pedido que por iniciativa propia. Es que a veces el lector es un ser tan intangible, que me olvido que detrás de una pantalla hay alguien real que tiene la grandeza de regalarme 5 minutos de su tiempo para leer lo que escribo. Así que, a los viejos y nuevos amigos, gracias por estar nuevamente del otro lado acompañándome en esta aventura. Y gracias a Vicky que me retó por mi ausencia, y me animó a volver a aparecer por este mundo. A veces necesitamos que alguien nos muestre el camino de regreso a casa.

Este regreso me inspiró en el tópico de este mes, porque cuando tuve que pensar sobre lo que quisiera decirles después de tanto tiempo, de tantas cosas que me habían pasado, me di cuenta que hay un tema que me fascina, y me inspira en un millón de maneras distintas, y eso es el cambio. El que uno impulsa o el que llega de sorpresa. Cambiar es parte del ADN del ser humano, hay cosas que nos dejan de identificar, personas que cambian de rumbo, lugares que nos quedan chicos. Para evolucionar hay que salir de la zona de confort y enfrentarse a nuevos desafíos, y aunque a veces nos de un poco de miedo, animarse a dar el salto nos reconecta con nuestra esencia y nos hace crecer. Varias veces hablé de todo lo que implica transformarse y abrazar lo nuevo. Pero hoy quiero hablarles de la otra parte de ese proceso. Hoy quiero hablar de lo que perdura a pesar de todo. Porque en todo cambio hay ciertas cosas que se mantienen, que nos acompañan y se transforman con nosotros para amoldarse a nuestra nueva realidad.

Estos días leí una frase que me gustó mucho y me dejó pensando mucho más. Hablaba de personas que sí están, que sí se hacen el tiempo para compartir, que sí responden, que sí abrazan. Estamos tan acostumbrados a encontrarnos con gente que tiene una excusa para todo, e incorporamos tan automáticamente la respuesta “no tengo tiempo”, que justificamos acciones de cierta gente en nuestra vida que hace rato deberíamos haber dejado ir (o de la que nos tendríamos que haber alejado nosotros). Y no sólo eso, sino que culpar al reloj se volvió en una frase tan común, que hasta nosotros mismos caemos en la salida fácil y nos resignarnos al “no puedo” ante todo.

Por eso este mes quiero focalizarme en estar, en compartir lo más importante que puedo regalarle a alguien, mi tiempo y mi atención. Una cena, una charla, un mensaje, o volver a escribirles a ustedes, hay tantas maneras distintas en las que podemos hacerle saber (y más que saber diría sentir) a alguien que puede contar con nosotros. Porque no importa cuánto podamos cambiar, hay cosas que se mantienen, hay relaciones que perduran, hay lazos que no se rompen.

Así que los invito a todos a que este mes estemos presente en la vida de las personas que nos importan. Que el reloj no controle nuestra vida y la rutina no nos defina. No hay que hacer grandes hazañas o recorrer cientos de kilómetros para mostrar amor, basta con los pequeños detalles que pueden hacer de un día cualquiera un nuevo recuerdo compartido. Sean personas que están, y ojalá tengan en su vida gente que los acompaña en cada uno de sus cambios.

Les dejo el wallpaper de este mes, para que puedan inspirarse y planear nuevos reencuentros.

¡Feliz comienzo de mes!

Abrazos infinitos.

S.

Here comes sol agosto estar