Sí, me gustás

simplemente estar

Sí, me gustás. Pero me gusta más que me hablen de frente.

Me gusta cuando pareciera que en el mundo estamos sólo vos y yo. Cuando pensás en mí y yo en vos. Cuando escucho una canción que me hace recordarte. Cuando estás atento a los detalles. El comienzo está lleno de esos pequeños momentos en donde las cosas se salen de su proporción normal y todo se siente más vivo, más fuerte.

Sí, me gustás. Pero me gusta más tener las cosas claras. Que no tenga que estar adivinando si el mensaje que mandaste, la carta que escribiste o lo que me dijiste al pasar significa algo más.  Me gustan tus silencios y ese pequeño misterio entre lo que decís y lo que te guardas. Pero cuando todo es una incógnita, lo que callás se vuelve más importante que todas las palabras que dijiste.  Y tengo que llenar los espacios en blanco con mi imaginación.

A veces siento un impulso de energía y esperanza, y creo que es posible un nosotros, que las diferencias son insignificantes.  Los tropiezos del comienzo se vuelven lógicos y anecdóticos.  La incertidumbre se vuelve expectativa. Quiero creer en un nosotros, quiero que vos también lo creas.

Sin embargo, toda esa energía que me impulsa hacia adelante me encuentra dando pasos sola, porque miro hacia al costado y no te encuentro.  Sos como una ola que viene y que va; como un barrilete que vuela en el viento y no puedo alcanzar. Y entonces toda esa esperanza comienza a evaporarse… hasta que me mirás de nuevo y todo vuelve a empezar. Porque rápido aprendiste que tu mirada puede salvarte de una despedida precipitada.

Me gusta que haya algo de duda, que  haya cosas que aún no sé de vos, y que en el camino pueda descubrir cosas mías que desconocía.  Sé que hay preguntas entre nosotros de  las que no tenemos respuestas. Y aún así, no es eso lo que me asusta. Porque tu curiosidad y la mía pueden con cualquier misterio. Lo que sí me preocupa es no saber si querés descubrir que hay más allá de lo que sabemos; si lo que querés hoy es lo que vas a querer mañana.

Por mucho que me guste jugar a la mujer moderna, la que rompe con los estereotipos y va en busca de lo que quiere, también creo en cuentos de hadas y finales felices. Por eso espero que des el primer paso, que seas un caballero.  Que muestres interés no sólo cuando te conviene, sino incluso cuando es difícil, cuando no hay un camino seguro o el futuro es incierto. Porque de eso se trata enamorarse, es un acto de fe. Es saltar al vacío esperando que al final haya alguien esperándote en el aterrizaje.

Sí, me gustás. Pero más me gusta que no te escondas detrás de un teléfono, de un me gusta en una foto o una carita al azar enviada a medianoche. Quiero que estés conmigo, y no sólo en mis redes sociales o cuando el mundo no nos ve. Quiero que me hables no a través de una pantalla o un papel, sino cara a cara, para que pueda mirarte y hablar de verdad, como se hace en las conversaciones importantes, las que valen la pena. Porque el sentimiento se desvanece cuando la cobardía gana. Cuando se torna aburrido remarla sola. Cuando el silencio se convierte en la única respuesta y la distancia en el único contacto.

No pido certezas, pido que juguemos con las mismas reglas. Que el tiempo sea el mismo para los dos, que cada palabra que utilicemos tenga un significado en común. Que yo no juegue con tus esperanzas ni vos con las mías. Quiero tu respeto y tu sinceridad, así como busco darte lo mismo. Porque estamos juntos en esto, ¿o no?.

Sí, me gustás. Pero me gusto más yo cuando sé en dónde estoy parada y soy capaz de tomar decisiones. Cuando puedo elegir si quedarme o irme. Cuando sé a quién le estoy dando mi corazón.

S.