En septiembre mantengamos la sonrisa

En septiembre mantengamos la sonrisa

 

¡Hola!

¿Cómo están? Espero que hayan empezado muy bien este mes de septiembre.

A mí estos días me estuvo dando vueltas por la cabeza una frase que tuve que repetírmela, y repetírsela a muchas personas, en distintas situaciones. Hay como un ambiente generalizado de tristeza, de cansancio, o de inconformidad, que parece desparramarse por todos lados. Algunos por situaciones personales, otros por el país, la familia, el trabajo; siempre parece haber algún motivo que nos hace ver la realidad un poco gris.

Pero hoy no quiero hablarles de los problemas, porque claramente no tengo una respuesta para cada uno de ellos. Hoy quiero hablar de cómo reaccionamos ante ellos, o cómo podemos ayudar a que los demás no la pasen tan mal.

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Y es que a pesar de que muchas situaciones escapan de nuestro control, algo que sí podemos controlar es cómo nos enfrentamos a lo que nos sucede día a día. Nadie tiene una sonrisa pegada en la cara todos los días, ni nadie espera que estemos contentos las 24 horas, pero sí se puede intentar tener una actitud positiva frente a la vida.

En mi experiencia personal, los últimos meses fueron duros, y muchas veces sentía que era más fácil estar enojada con el mundo antes que tratar de cambiar algo para estar mejor. Sí, esa actitud es siempre la salida fácil, porque nos vuelve inútiles, nos hace conformarnos con lo que sea que esté pasando. Y conformarse implica no hacer nada para solucionar las cosas, no pedir ayuda, seguir en el mismo lugar.

Yo por suerte tengo angelitos en mi vida que no dejan que esa nube negra que me persigue se quede por mucho tiempo. Porque obviamente no soy invencible, y a veces necesito de alguien que me de una mano para salir del pozo. Y para eso están las personas positivas, las que ven algo bueno dentro de todo lo malo.

Todos tenemos un amigo o un familiar que no mira para el otro lado y está atento a los cambios de ánimo, a los silencios prolongados, o las lágrimas acumuladas que no dejamos salir. Tienen como un sexto sentido, como si percibieran una alarma invisible que les avisa cuando necesitamos de ellos. Y ahí están, con un abrazo, un consejo, o cualquier cosa que nos haga avanzar. Están incluso sin saber el impacto que tiene su presencia en esos momentos.

Por eso me molesta un poco cuando subestiman a las personas positivas creyendo que no tienen noción de la realidad o que no les importa nada, cuando es todo lo contrario. Son tan conscientes de lo que sucede, de la gente que las rodea, de las cosas que tienen, que a pesar de que no estén pasando por un buen momento logran rescatar todo lo que vale la pena y potenciarlo. Y no sólo eso, sino que están dispuestas a ayudar a quien lo necesite.

Siempre admiré a esas personas. Siempre quise aprender a ser aunque sea un 10% de lo que son. Es una meta que me propuse y que estoy intentando cumplir, aunque es más complicado de lo que pensaba. Ver mi propia vida de forma positiva no siempre me resulta sencillo. Es una conducta que tengo que pulir y mejorar, que lleva tiempo y esfuerzo.

Pero descubrí que ayudar a alguien a ver su propia vida de una forma más agradable es mucho más sencillo y más reconfortante. Estar atenta a lo que necesita la gente que quiero, con la que comparto una rutina, o la que me cruzo por la calle hace que vea el mundo de otra manera. Me hace sentir útil colaborar para que el día de alguien no sea tan malo. Y si me siento útil puedo hacer más cosas, puedo cambiar más cosas, mías y ajenas. Y así el mundo no parece tan oscuro ni tan solitario.

Entonces empecé a seguir ese camino, ayudando a los demás me ayudaba a mí misma. Y comencé a ver que no era la única que decidía actuar de esa manera, así que sin darme cuenta empecé a formar parte de una cadena de solidaridad, de buenas intenciones, de personas positivas que crece continuamente.

Ahí reafirmé que todo en la vida se trata de elecciones, de las que hacemos y de las que evitamos. Cada vez que dejamos que gane la tristeza, que alguien pase un mal momento solo, o que no pedimos ayuda cuando las cosas se nos van de las manos, estamos eligiendo seguir sintiéndonos mal.

Así que si te sentís un poco perdido/a lavate la cara, poné un poco de música y llamá a ese amigo que te saca siempre una sonrisa. Quizás tenga esa respuesta que tanto estás buscando.

Elegí tener un buen día, elegí ayudar a alguien a que tenga un buen día, y hacé de este mundo un lugar mucho mejor.

Y para despedirme, les dejo en el calendario de septiembre la frase que les dije más arriba que no paré de repetir estos días. Que la disfruten y los inspire:

 

Septiembre - Here Comes Sol

 

Abrazos infinitos.

 

S.