Un mundo de quizás

Un mundo de quizás

 

Un mundo de quizás en mi cabeza que te envuelve, y me envuelve, pero nunca al mismo tiempo.

Quizás ese mensaje era para mí.

Quizás todo este tiempo estuviste ahí y yo no supe verte.

Quizás tus sueños y los míos pueden llevarse bien.

Quizás las diferencias no son tan grandes.

Quizás no tengo que elegir, porque puedo tener todo lo que siempre deseé en una sóla persona.

Cierro los ojos y escucho tu voz. Trato de descrifrar si alguno de tus deseos puede describirme, pero descubro una y otra vez historias que no tienen mi nombre, que no me pertenecen. Hay espacios en blancos en tu vida que no puedo llenar, porque no estoy cerca, porque nuestros mundos jamás se cruzan.

Pero cuando estoy a punto de darme por vencida, hay algo en vos que me hace creer en un nuevo quizás. Porque a veces la vida tiene formas de jugar con el destino, y enredarlo todo para terminar con una gran puesta en escena. Tal vez eso somos, protagonistas de una historia que se prepara desde hace tiempo, y que está esperando el momento perfecto para comenzar.

¿Podemos creen en eso? ¿Podemos creer en un mundo de posibilidades que está aguardando a que tus ojos y los míos por fin se crucen, para poder mostrarnos que el amor no sólo está en los libros y las canciones?

Ya lo sé, esas cosas sólo pasan cuando hay un guión detrás. ¿Pero no podemos acaso guiar nuestros pasos en esa dirección? ¿No podemos pretender que algo más grande que nosotros dos nos puso en este momento, en este lugar, con estas heridas del pasado y ansias de futuro? Porque yo estoy dispuesta a dejar caer los muros e iluminar los secretos que escondí en las estrellas, si vos estás dispuesto a abandonar los puntos suspensivos y las frases sin terminar.

Tal vez soy demasiado idealista. Ya te habrás dado cuenta que puedo ser algo imaginativa, y crear de un sóla nota un mundo de quizás. Ya ves que tengo una fascinación por las historias de amor que parecen predestinadas, y que me niego a creer que ser adulto significa conformarse. Tengo una conexión muy grande con todas esas experiencias a las que tenés que renunciar cuando crecés, probablemente porque jamás dejé que mi corazón lo haga. Aún busco señales en el viento, y trato de escuchar los consejos de la luna, porque ahí están todas las respuestas que queremos encontrar, incluso las que nos negamos a aceptar. No soy una persona normal, y jamás desearía serlo. Prefiero bailar al ritmo de mis propios latidos a convertirme en un soldado más del ejército gris que marcha de 9 a 18 dentro de cuatro paredes.

Pero te mentiría si te dijera que tengo todo resuelto, que puedo ofrecerte la seguridad que te falta, que conmigo las cosas son fáciles. Es por eso que hago malabares para que me veas, para que veas algo más, para que veas algo que ni siquiera yo misma puedo entender. Porque quizás vos tenés las piezas de este rompecabezas que no puedo completar. Quizás en tu mirada melodiosa está el cambio de perspectiva que necesito para volver a confiar. Quizás en tus errores del pasado están las advertencias que me rescaten de un futuro naufragio.

Pero por mucho que lo intente, vos sos tan casualidad y yo tan destino. Y aunque sigo el camino de tus palabras, en el final nunca te encuentro.

Te volvés cada vez más borroso, más irreal, más lejano. Te perdés en amores de ocasión que te escriben con perfume una historia mejor. Y yo tengo que aceptar que no soy suficiente; que debo arrancar de mi memoria los recuerdos que jamás llegaremos a tener; esconder las dudas de lo que pudo haber sido. Ahora la única salida parace ser olvidarte, y soy tan mala para las salidas fáciles.

Ya no sé si quiero saber qué estás pensando. Porque probablemente tu respuesta no esté ligada a un final feliz. No quiero seguir extrañando algo que no quiere ser extrañado; no quiero seguir esperando una señal que no está dirigida a mí. Así que prefiero escribirte esta despedida y soltar este amor que nació sin darme cuenta. Y cuando tu nombre vuelva a visitarme en noches de insomnio, recordarte como un hermoso mundo de quizás.

 

 

 

S.

 

PD: Versión 2013 –> El poder de un pensamiento