El motivo del adiós

fácil

 

Todo lo que tenías que hacer era quedarte e intentarlo. Tan simple como eso.

Podría haberme ido tranquilamente, si tan sólo hubiera tenido la seguridad de que este fracaso pertenecía a la vida, y no a no haberlo intentado los suficiente. Podría haber aceptado que no éramos el uno para el otro, que estábamos demasiado rotos, o tristes, o cansados. Pero lo único que hiciste fue huir cobardemente, dejando un adiós susurrado en mi oído.

No luchaste; no pusiste el corazón en la batalla. No me diste siquiera la oportunidad de pelear con tus miedos. Porque lo único que dejaste en nuestra habitación fue tu ausencia, y un millón de preguntas sin responder dando vueltas a mi alrededor.

Tuve que juntar los sueños destrozados de un futuro del que jamás seremos parte. Y aún no sé qué hacer con las promesas sin cumplir que el pasado se niega a soltar. Sigo tropezando con tu perfume en mi almohada cada vez que intento cerrar los ojos. Y en lo más profundo de la noche, me vencen las ganas de llamarte, aún sabiendo que no vas a contestar.

Así que después de incontables insomnios, en dónde la luna jamás me hizo compañía, hago un último intento por alcanzar tu mano y traerte de nuevo a mí. Lo hago a tu manera, con tus palabras, en este viejo cuaderno que guarda tus más grandes secretos, y que aunque en la prisa lo dejaste olvidado, no me atrevo a leer. Porque tu misterio no se resuelve con una curiosidad desesperada, sino con una confianza compartida. O quizás es que tengo miedo a descubrir algo que no podré entender a menos que me lo expliquen tus ojos.

Así que por favor, por lo que alguna vez tuvimos, por todos esos momentos en los que creímos que sería para toda la vida, danos la oportunidad de intentarlo una vez más.

No dejes que este amor termine así.

Cause space is just a word made up for someone who’s afraid to get too close

 


 

Lo que él no entendía, era que el amor ya no estaba ahí. Las dos personas que habían soñado una vida juntos, ya no se reconocían cuando estaban frente a frente. Ahora hablábamos un idioma diferente, y no había traducción que nos pudiera salvar.

Si tan sólo él hubiera leído mi cuaderno, se hubiera dado cuenta que su ausencia estaba en cada una de mis historias. Que nuestro amor jamás llegó a ser la inspiración que alimenta mi imaginación.

Haberme dado cuenta de eso quebró todos los puentes que habíamos creado entre nosotros. No podía seguir viviendo una fantasía que no era mía, no podía volver a cerrar los ojos después de haber descubierto la verdad. Pero sobre todo, no podía seguir a su lado escribiendo historias de amor en donde él no era el protagonista.

 

S.