El poder de un pensamiento

El poder de un pensamiento

 

Te conocí cuando crecía en el drama de mi novela personal. Cuando no había brújulas que pudieran guiarnos. Cuando la necesidad de estar en el mismo espacio no nos incluía. Fuiste un actor secundario en la historia de mi pasado, un diálogo perdido en un día olvidado, una presencia agradable en un mar de inquietudes. Jamás creí verte de la manera en que te veo ahora. Y es que hace varias lunas atrás, te escuché hablarle al mundo y por primera vez te ví de verdad.

Alguien dijo que eras especial y desde ese momento, sin previo aviso, comencé a creerlo. Se plantó esa idea en mi cabeza, y ahora tu nombre aparece en mis pensamientos insistentemente. Sos todo lo que no sabía que quería, lo que creía imposible, lo que no me atrevía a soñar. Y aún sin hablarte puedo entenderte a través de un lenguaje particular.

No sé como llegó este pensamiento a mi cabeza. Pero ahora en mi mente sólo da vueltas la melodía que escribiste para alguien más. Porque es tan perfecta la red de sentimientos que tejiste, que se vuelve oasis y perdición. ¿Acaso eso es lo que querías? ¿Que las almas solitarias pudieran encontrar un lugar donde volver a creer?

El “quisiera” me encuentra cantando historias que se evaporan a penas salen de mis labios, y voy atravesando un camino de papel que se llena de garabatos y de ideas sin florecer. Estoy tratando de entender qué es lo que me hace quererte cerca, lo que me hace seguir escuchándote incluso cuando reina el silencio.

Tanto tiempo sin sentir nada, y ahora todo lo que creo sentir no tiene definición. Te veo y se que estamos a miles de kilómetros de distancia, recorriendo mundos que jamás se encontrarán. Sos una estación en el camino, y yo soy un tren que va sin control hacia un futuro incierto.

Si esto es real, ¿Creés que podrías acercarte y hacerlo todo más fácil? Porque tengo miedo de que la incertidumbre haga desistir mis ganas de estar acá. Soy volátil, y en el aire me pierdo fácilmente. Nunca quise aterrizar por mucho tiempo, pero tu fuerza de gravedad me atrae hacia la tierra, y sos un “tal vez” difícil de soltar.

Es duro ver que no notas cada pequeño gesto que nace de mí. Estoy en el medio entre ser cautelosa y ser cobarde. Porque aunque intento mostrarte esta tormenta que desataste, al mismo tiempo busco partir lejos, olvidar la posibilidad de algo más.

Sos un pensamiento persistente con el que lucho diariamente. Sos una canción que no puedo dejar de repetir. Sos un hechizo que cayó de imprevisto sobre mí y revoluciona los sentidos. Sos una fuerza sin nombrar que antes me pertenecía, y ahora sólo la domina tu voz.

Y si para entender que es lo que pasa tengo que darme por vencida, declarate ganador de esta batalla. Porque prefiero saber a vivir en la incertidumbre. Y con la verdad de mi lado, quizás la próxima vez el juego cambie a mi favor.

S.

“We accept the love we think we deserve”

el poder de un pensamiento

 

“I’m here to tell you, it won’t be long before I’m here to stay”